El ombligo de Lucrecia Borgia

Leyendas y superchería aparte, la vida es sueño y malo sería no negociar con Morfeo en los tiempos que corren. Ya se sabe una anécdota aquí, un cuentecito allá y la vida es más llevadera. Hoy las Damas del Alba se visten de damiselas encantadoras, con corsé apretado y de alcurnia. Lo de alcurnia y belleza son,belicosamente hablando,las mejores armas de seducción y la maestra de ceremonias en esta clase anécdotica de hoy es la hija de un Papa. Lucrecia Borgia.
Para amores los febreros y para historias las crónicas de una redactora fusiladora con afición a la cultura itálica.
Al grano,mejor dicho (y a riesgo de sonar a tópico) a la pasta. Contaban los juglares y ahora sus herederas directas, las abuelas, que los Tortellini le deben su apelativo a la joven, hermosa y sacrificada benjamina de la estirpe valenciana de Los Borgia.


Cuenta la leyenda que los inventó un posadero que espió por el agujero de la cerradura a libidinosa joven cuando ésta se hospedó en su parador de Módena. El hombre no pudo ver mucho, pero avistó con claridad un ombligo que le obsesionó hasta la inspiración. Y así, entre fogones, la soberana dio nombre a los exquisitos Tortellini, nacidos gracias a su ombligo divisado desde una cerradura. 

Juzguen ustedes, afinados lectores, si la imagen se asemeja a la supuesta realidad

De la anatomía femenina a la mesa. Y es que la fémina ha movido los hilos del marketing desde mucho antes de que existiesen las teorías capitalistas. 
Cuentos que no solo alimentan estómagos, sino también el tesoro de la imaginación.

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Un inventor, escritor o un periodista. Un libro, una película o una historia para no dormir. Tras cualquier objeto inanimado/canción o metraje puede rastrearse lo que busca ‘la ansiosa buscadora’.
Para muestra mi botón de esta semana.
Me remito ni más ni menos que a Marconi, el mal llamado padre de la radio (no desterremos de la historia al adelantado Nikola Tesla)
Pues bien, volviendo al efecto femenino que nos interesa, Marconi encontró una frecuencia con la que podría deshabilitar todo medio de transporte allá por el 1936 y este belicoso ‘milagro hertziano’ fue bautizado por los más morbosos con un nombre femenino. El efecto Rachel.

Por aquel entonces Rachel Mussolini, esposa del dictador italiano apodado, ‘Il Ducce’ se disponía a ultimar un trayecto digno de `Vacaciones en Roma’ o quizá en este caso sea más apropiado de 'Te con Mussolini' . La hermosa consorte del dictador se dirigía en su cómodamente habilitado automóvil de alto estánding a pasar unos días en la localidad aledaña de Ostia, cuando  ¡PUM! (perdón por la onomatopeya).
Una suerte de paraguas electromagnético (citando al genial investigador Javier Sierra) lo anuló todo. Un colapso de tráfico invadió la metrópoli romana. Coches condenados a la eterna parálisis temporal de una hora. 

Un informe posterior del gobierno concluyó que Guillermo Marconi hacía experimentos en la zona cuando ocurrieron los hechos. Al investigar con frecuencias de largo alcance chocó con un ‘rayo de la muerte’ que la Administración Truman trató de monopolizar para uso militar.
En resumen, Marconi rozó un ancho de banda capaz de interferir en cualquier motor de explosión. Un descubrimiento al que se le llegó a achacar la muerte de cientos de animales alrededor de la granja de Marconi. Animales todos ellos con un oído más sensible que el humano, y que desorientados por la señal del rayo mortal perecieron.

Una discreta dama que le regala su nombre a la ciencia de la radio.

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El viejo y el mar. Las amistades con los Dominguín y cómo olvidar aquellas míticas palabras: 

“my mojito en la Bodeguita, my daiquiri en el Floridita”.

Tan solo un genio de ingenio mundano y de inspiración empapada en cafés de posguerra, 

peleas y escándalos iría a parar al hospital. El mejor lugar posible para enamorarse, eso sí,  en 

clave de “generación perdida” y allá donde confluyen los caminos con los pasos de mis 

féminas destacadas. Agnes von Kurowsky  fue la enfermera encargada de cerrar las heridas al 

controvertido periodista Ernest Hemingway.

Corría el año 1918 y nuestra Agnes asistió como enfermera al genio yanki y éste se enamoró de ella. Pasados los años de cólera armantísitca, Hemingway regresó a los Estados Unidos y esperó a Kurowsky para casarse. Pero ella dándole un golpe de efecto tremendista a la idílica historia, le envió una carta finalizando la relación en el año 1919.

Pero ¿qué tiene de especial nuestra Agnes? Su quinta esencia, ya que fue su identidad la  base para ambientar la “ficción Hemingway”. El polifacético autor recicló sus experiencias en Italia para plasmarlas en diez cuentos. Entre los que destacan Una Historia Muy Corta o Las nieves del Kilimanjaro; y en ambos curiosamente  aparecen personajes ficticios basados ​​en Agnes Kurowsky así como en  su celebrado Adiós a las armas.

Si la ficción no supera a la realidad, al menos le da forma de dama. 


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“Desde pequeña siempre he querido dedicarme al teatro y en en Pola de Allande hacía teatro con mis amigas en la casa de al lado de la Iglesia y luego pasábamos la gorra” cuenta entre risas Lucía Vilanova. A sus 50 años recién cumplidos el viento sopla a favor de esta actriz y dramaturga que se declara allandesa de corazón a pesar de residir en Madrid. El Centro Dramático Nacional (CDN) ha seleccionado su última obra, Münchhausen como una de las veinte elegidas por el Centro para esta temporada y que se estrenará el 11 de noviembre dentro de la que será la última temporada de Gerardo Vera como director del ente artístico.


Vilanova no duda al decir que el paso de actriz a dramaturga es un proceso natural e incluso matiza algunos detalles,”es una mezcla normal, hay muchos dramaturgos que empezaron siendo actores, por ejemplo y salvando las distancias, Lope de Vega, Shakespeare o Moliere, fueron antes actores y es una forma de introducirte en el teatro”. Pero no sólo eso, desde que se licenciase en la Escuela de Arte Dramático de Madrid allá por 2006 sabe que cada paso sobre las tablas debe ser firme, una actriz no duda y resultar auténtica y para eso el dramaturgo debe ser muy escrupuloso: “ le debo mucho al tiempo que estuve de actriz me hace ver cómo tengo que escribir y siempre pienso desde el punto de vista de una persona que ha estado allí ”

“Viví en la Pola hasta los tres años y luego me fui  a Oviedo, ahora vivo en Madrid, pero todos los veranos me los paso aquí y el máximo tiempo que puedo porque siento que es el lugar del mundo donde más a gusto estoy”, declara la dramaturga emocionada.

Indagando en su pasión hacia la interpretación ella retorna a su pasado, y recuerda cada detalle y cada escollo en el camino: “me fui a Madrid con 18 años para hacer tres años de periodismo, con la excusa de que en Oviedo no lo había, y luego lo dejé por el teatro pero no lo vi consolidado hasta que me contrató una compañía profesional, la obra era “La Venganza de Don Mendo”.Todo un bautizo y una prueba de fuego a la vez, ya que por aquel entonces su director fue Gustavo Pérez Puig, dos veces Premio Nacional de Teatro  y Medalla de oro al Mérito en las Bellas Artes en el año 2001. Sin embargo ella no pierde la humildad, “el mío era un papel muy pequeñito pero con actores importantes como Rafael Aparicio y en el Teatro Calderón y luego, por primera vez para mí, nos fuimos de gira por toda España”

 Ha tocado todos los palos, desde la televisión al cine, pero afirma que “ha sido muy poquito”, y aunque sólo ha rodado una película, se trata de material puramente asturiano y rodado en Avilés: “un filme que se llamaba El Vivo Retrato en 1986 y con el director avilesino Mario Menéndez” .Un largometraje que se estrenó en el teatro Campoamor y en la cual afirma que, “hacía un papel pequeñísimo de monja”. "Ahora mi obra Torvaldo El Furioso está de gira, anda por Galicia y me encantaría que viniera a Asturias”. Su experiencia televisiva es escasa, “he hecho poca tele con algún papelillo en series como en  Compañeros" y todo porque "el teatro tiene una energía que es un poco reflejo, si el público está bien tú estás bien , eso es muy bonito y es el contacto".
Frente a la supuesta crisis que vive el cine, las tablas florecen como nunca, “en Madrid se han abierto muchos teatros, recuerdo mis inicios y notabas que muchas veces hacías la función con diez personas y en los últimos años ves cantidad de funciones en las que no hay localidades, quizá la gente tiene ansia de ver como es en vivo”, comenta mientras se atusa el pelo. Este éxito proviene de muchos logros, uno de ellos la proyección internacional de la dramaturgia española, “Juan Antonio Mayorga, que fue profesor mío en la Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid, está estrenando en el extranjero.Al preguntar por Asturias ella responde rápido, entre otras cosas porque la vena artística se comparte en la familia, “mi marido es actor y ha trabajado últimamente en el Palacio de Valdés y la obra estaba llena, además hace poco Charo López presentó en Avilés “Carcajada Salvaje” y también estaba sin localidades. Asturias es una comunidad bastante cultural"


Pero el arte no sólo endulza los sentidos,debe tener un porqué que le de sentido al artificio y así es como lo ve Vilanova: “en general el mundo del arte siempre es el primer indignado y  la mayoría de los actores estamos bastante de acuerdo con estos movimientos que están ocurriendo porque el mundo del arte siempre es un poco anticapitalista. Como dramaturga  mi obligación es reflejar las situaciones y denunciarlas, Gerardo Vera lo dijo en esta temporada del CDN, que son obras muy críticas"
Si como actriz admira a Blanca Portillo, “es de lo mejor que tenemos en este país y como gestora del Festival de Mérida está con ella Chusa Martín, que ha trabajado con mi marido y me parece muy buena profesional”; como directores se deshace en halagos hacía los de sus obras:  “Lino Ferreira está haciendo El Torvaldo Furioso, ha hecho un trabajo muy bueno y con muy pocos medios y por su parte Salva Bolta va a dirigir Münchhaussen, que está  con los preliminares pero parece que va a hacer un trabajo muy bonito, porque tiene una cultura amplísima de teatro en general”. Y es hablando de Münchhausen cuando se le ilumina la mirada: “es una cosa increíble que escoja tu obra un comité de lectura del CDN y sé  que pase lo que pase, sólo esto ya me parece maravilloso, ha sido todo muy rápido y muy distinto porque mi otra obra, El Torvaldo, se hizo con el mínimo dinero y esto va a ser una gran producción, son dos obras muy distintas. Aunque muchas veces no hace falta dinero sino talento, ganas y creatividad”. Quizá éstas tres claves sean la puerta al éxito, al menos para ella sí y por eso conoce al dedillo cada novedad de su obra. “Ya sé algunos de los actores, Carmen Conesa será la madre y Teresa Lozano la abuela, el niño es Samuel Viyuela, el hijo de Pepe Viyuela y también sale David Castillo uno de los protagonistas de la serie Aida”, cuenta la dramaturga. 
No se puede predecir el futuro pero Vilanova se conforma con manejar el presente. “Todas mis obras son un poco como mis hijos, y alguna vez escribes algunas que se quedan en el cajón pero las querré igual o más aunque no lleguen a montarse”, afirma  mientras observa la villa bajo su hórreo y toma aire para decir que, “yo a Pola vendré siempre, me parece el pueblo más bonito del mundo, no de Asturias sino del mundo”

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A veces no es cierto eso de que hay una historia detrás de cada arruga. A veces las experiencias solo se reflejan en una gran sonrisa, como la de Carmen Rodríguez Valledor. Ella es la maestra de Allande, a sus 94 años ve pasar desde su casa a las que fueron sus primeras alumnas con sus nietos de la mano y recuerda los tiempos en que tenía que subirse a lomos de su burro para impartir sus lecciones.
“La enseñanza significa una ayuda para los que no saben cosas, cosas  que desconocían y quieren saber”, afirma pensativa Carmen Rodríguez, conocida por sus vecinos como “Carmina de El Profesor”. Sus grandes ojos brillantes y siempre muy abiertos, parecen ventanas al pasado de toda una generación de “jóvenes abuelos” del concejo de Allande. “La mitad de la Pola está llena de alumnos míos, unos de Cimadevilla otros del Barrio de Los Solares, aunque muchos están fuera”. La Señora maestra, como la llamaban sus pequeños alumnos hace un esfuerzo de memoria que en el fondo parece no costarle mucho, y pasa lista a sus antiguas alumnas: “Pili de Magadán, Tita la de Otonín, Clarita y su hermana mayor” y muchas más que se quedan en el tintero.
“Daba clase a algunos sin edad, desde chiquillos de menos de seis años hasta otros de quince”, y es que contemplando la nostalgia con la que relata sus experiencias se comprende rápidamente que la enseñar es para ella una vocación nacida de sus dos grandes pasiones, la cultura y los niños pequeños. “Me dediqué a esto porque tenía vocación, me gustaban mucho los niños”. No se puede negar que los niños le encantan, ella es toda una matricarca. Carmen Rodríguez ha sido esposa y madre de emigrantes y ahora es  la cabeza de una familia de cuatro hijos, ocho nietos y oros  cuatro bisnietos, tres chicas y un chico. Dos de ellas, las hermanas Verónica y Sofía vendrán a visitar a su bisabuela el día 29 desde Philadelphia. Y quizá la vena maternal la empujase a velar por los alumnos a su cargo. “Si veía que tardaban en ir  yo avisaba a sus padres para que fuesen, porque en aquel entonces tenían que trabajar en casa y claro luego no iban a la escuela”. Tiempos que ahora parecen muy lejanos pero que para muchos fueron ayer mismo. Hace más de medio siglo, 66 años que “Carmina del Profesor” inició su andadura como maestra. Fue en el año 1945 cuando, “hice las prácticas en escuelas de Oviedo, una en el Fontón otra en la Calle La Luna y luego me vine a Piniella y de ahí a Pola”
Cada día de la semana se convirtió en una aventura, un travesía en la que poco a poco ella descubría algo nuevo de sus alumnos.”Tuve a una niña que era adoptada y lo supe un día pasando lista porque vi que sus hermanas se apellidaban Rodríguez y ella Fernández y le dije que su apellido estaba mal, ella lo negaba  y sus hermanas también” Las hermanas de la niña no querían confirmar de la niña que estaba acogida en su casa, pero al acabar la clase le confesaron a su maestra estaba en lo cierto. La madre de la niña falleció y su tío, el padre de las niñas se hizo cargo de ella. “Sé que ahora está viviendo en Puerto Rico”.
Tras la gran mesa del aula nunca faltan historia graciosas que recordar: “como eran tantos los ponía a leer alrededor de mi mesa y de pronto escuché unos golpes, eran Clarita y Tita que estaban en la barra de debajo de mi mesa jugando a los cromos” Comenta Rodríguez mientras gesticula como si ella misma jugase a los cromos sobre la gran mesa de su comedor. Pero no resultaba un camino de rosas, en 1945 las infraestructuras no eran lo que se dice modernas y cada viaje, por corto que pareciera constituía una odisea. “Iba a Piniella todos los días en burro, normalmente lo  cargaba con las cosas a él y yo caminaba pero también montaba a veces” Mientras el animal transportaba  la comida y la libreta con la lección del día, la maestra, que conocía el camino de memoria, se dedicaba a disfrutar, un tanto despistada del paseo. “Un buen día iba sentada sobre el burro, distraída, y de pronto salió un pájaro de la cuneta y asustó al animal que dio un respingo y yo me caí de pie y menos mal que no me hice daño”, contaba sin dejar reír la veterana maestra.
Cada tiza gastada, cada pizarrín y sus respectivos dueños, nada se ha disipado de la memoria de esta nonagenaria, cuyo único punto débil son sus maltrechas rodillas., quizá sea que le han pasado factura aquellos juegos de recreo. “Había un campo alrededor de la escuela y jugaban a lo que llamaban “los campos” y decían para mí la señora maestra y yo me unía al juego porque así evitaba peleas, pero me elegían en cuento tenían oportunidad”
Momentos de risas  que se prolongaban al interior del aula gracias a los detalles de sus “ojitos derechos”, que no siempre eran los alumnos aventajados. Pulido, ese niño era muy atento, el pobre siempre me traía leña bien seca para que encendiera la estufa y luego me preguntaba, “señora maestra ¿acabó la chenia?” detalla Rodríguez tratando de imitar la voz de aquel alumno.  “En temporada de castañas me venía  con los bolsillos del pantalón llenos de castañas para mí, eran tan joven, y ya se ha muerto” añade con un ademán de pena en el rostro. A otros no los olvida porque “eran muy inteligentes y se les daban bien las matemáticas”, como dos chicos del pueblo de Villavaser, a los que todavía intenta tener controlados, “sé que uno de ellos, el de Santos está en Santo Domingo”. Por algo el concejo de Allande está a la cabeza en número de emigrantes, “los que buscaban opciones se iban a América y me encantaba ver que prosperaban tras haber emigrado”. Seguramente sus caminatas hasta la escuela hubiesen sido insufribles de no ser por la donación de su maestra, “doné en su día las tierras entre Riovena y Piniella para que ellos pudieran acceder a la escuela por un camino mejorado, lo tenían muy mal con esas piedras tan grandes”

 No todos probaron suerte allende los mares, algunos se quedaron, “las  niñas de  Antón del Molín llegaron a hacer carrera, una de ellas por lo menos, es que  las del Molín se esmeraban por que tenían una abuela en casa que les preguntaba siempre la lección y Luisina de Olaya también estudió en Madrid” indica mientras afirma con la cabeza en un gesto típico de una mentora satisfecha.
Pero en dos años de docencia siempre hay alguna oveja negra, que paradójicamente es recordada con el mismo cariño que el resto de niños. “Tuve uno rebelde y charlatán, era huérfano y lo criaron sus abuelos, era un desastre y como yo no lo traía en palmitas se cambió de escuela, se fue a la de Celón”, y Carmina Del Profesor agrega con un aire nostálgico, “no sé que sería de ese rapaz”.
La pasión por enseñar debe ser genético, “mi nieta Ana, estudió enseñanza y una de mis bisnietas también estudió magisterio”. La duda está en si llegaran a ser tan admiradas con Carmen Rodríguez, que en 2000 recibió un homenaje de manos de sus vecinos y ex alumnos allandeses. “Nos dieron una placa a las maestras más veteranas, una a María Jesús de Uría y otra a una maestra de Berducedo”.
Y después de tantos años, ella lo sigue teniendo claro, quien tuvo, retuvo. “En mis tiempos los niños eran más dóciles, pero me gustaría volver a dar clase y con niños pequeños, porque cuando hacían bien las cosas, cuando las aprendían de verdad, daba gusto”.
Ahora veo a mis alumnas pasear con sus nietos por Pola y pienso “a ver si salen algo que sea importante para Pola de Allande”

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La maestra de Allande


Harvey Keitel protagonista de Reservoir Dogs, Telma y Loius o Taxi Driver. Se ha codeado con Tarantino, Ridley Scott o Martin Scorsese. Un rostro de "malo malísimo" de la gran pantalla que ahora está de visita por estos castellanos lares -Ha venido a organizar el rodaje de su nueva película-

Pero, un momento, esto es Las Damas del Alba, os preguntaréis o al menos me encantaría que más de un lector - que seguro no tengo- se preguntase de qué va esto. Pues Keitel es mi planteamiento y Daphna Kastner, su mujer, es mi nudo, con un desenlace que espero ahora os interese controlar cuando llegue el momento.
Daphna conoció a su esposo en el  Festival Internacional de Cine de Haifa en Israel en 2001, pero esto no es lo importante, el caso es que de nuevo, la dama está en la sombra. Pero eso sí encantanda y alagada por Keitel.Ella ha dirigido "Venecia, Venecia" o La Dama Solitaria y Harvey no emprendería su nuevo proyecto si no contase con el talento de su pareja.
Recordemos a Daphna. Si recordamos las anodinas interpretaciones de su marido ¿qué menos que otorgarle a ella el beneficio de la duda?


Palestina e Israel, Los Altos de El Golam. La Guerra de los Seis Días. Intifadas y víctimas civiles ¿Palabras repetidas o una triste realidad?
Poco a poco Jerusalen ha dejado de ser Tierra Santa, ahora tan sólo es espacio disputado, algunos judíos víctimas del Holocausto han mirado hacia otro lado, quizá por aquello de la supervivencia o por lo de estar escaldados. Otros han afrontado la realidad con el único arma que sangra pero no produce heridas. Algunos como Hannah Arendt escribieron sobre el amor, avisaron sobre el peligro de los totalitarismos y abogaron por una revolución no contemplativa.

Johanna Arendt nació en 1906 en una familia de judíos laicos cerca de Hannover en Alemania y en 1924 comienza sus estudios en la Universidad Philipps donde asiste a las clases de Filosofía de Martin Heidegger, Heidegger ha influido decisivamente en la corriente existencialista de la primera mitad del siglo XX pero su apoyo al nazismo ha sido objeto de una polémica que lo acompañó desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.
Arendt y Heidegger se enamoraron pero a comienzos de 1926  Hannah se traslada durante un semestre a otra universidad para estudiar filosofía.

Una dama como ella, con sus vivencias a la espalda, solo podía defender el pluralismo político, profundizar en el individualismo y escribir disertaciones como Los orígenes del totalitarismo o Eichman en Jerusalen y también trabajó como periodista.
Sin embargo lo que la convierte en una dama alba es su lucha en 1948 contra De Beguin y sus métodos fascistas y terroristas en Israel.


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